No gaste de más, pero tampoco deje de invertir

Bonito problema es el que hoy tienen numerosos particulares y empresas que han visto como sus sistemas computacionales definitivamente están muriendo por obsolescencia e inoperatividad. ¿Qué hacer cuando el parque tecnológico está basado en sistemas Pentium III, Pentium MMX o los Celaron de primera generación? ¡Para que decir si hay sistemas basados en AMD K62! Claramente un desastre.

Está más que claro que hoy podemos armar una estación de trabajo o PC multimedia por un costo no superior a los $250 mil (US$ 430) y de muy buena calidad. Y si tomamos en cuenta la variada oferta del mercado, al momento de decir ¡basta! al viejo tarro, muchos hoy ven como bueno el hecho de realizar una inversión y cambiar. Pero alto. Hay muchos elementos que hay que tener presente antes de subirse al carro de una nueva tecnología. Para esto, creo que debemos tener en consideración varios puntos.

Imaginemos que usted es dueño de una pequeña o mediana empresa con una granja de 12 computadores conectados a una red de área local, donde en cada uno de los espacios disponibles de los PCs los usa para guardar información importante como: administración, pagos, proveedores, clientes, informes y otros. Bueno, si considera esto un verdadero suicidio no se asuste, casi todas las Pymes están igual, o peor aún… muchas de ellas no tiene ni Internet.

Si a esto le sumamos que tiene la mala suerte de estar rodeado de algún cabecita caliente, éste saltará como trucha salmonídea cuando le diga “es hora de cambiar los computadores”. El cabecita buscará lo más caro, lo más veloz, lo más moderno, lo que tenga más lucecitas y que cuente con prestaciones como calcular la masa atómica de la estructura de volcanita de su oficina hasta el poder calentar su propio pan con la turbina del computador. Por otro lado (y es lo peor) puede tener a otro asesor con la mentalidad de ministro de Hacienda (o sea a todo le dice NO). Éste le pedirá incluso, reducir la cantidad de tecnología instalada en su empresa, ya que al estar conectados muchos sistemas “se gasta mucha luz”.

Claro, pueden sonar gracioso este tipo de extremos, pero créame que en este mundo hay de todo y lo peor, de este tipo de gente hay mucha.

¿Qué cree usted que se debe hacer en estos casos? Bueno, entonces siga estos consejos:

Consejo 1: Haga una real evaluación de la necesidad de cambio

Si actualmente su compañía está en una etapa intermedia donde busca asentarse y no crecer y si efectivamente siente que su actual tecnología funciona bien, no ha tenido graves problemas, cumple con su objetivo, sigue siendo la ayuda vital que necesita para que su compañía marche bien y de parte de sus asesores  tecnológicos no ha recibido un llamado de alerta tan drástico como “estaría bueno que conocieras Windows 2000 o XP ya que el 95 hace años que no tiene soporte”, entonces la recomendación es clara. Por el momento usted no está listo para un cambio.

Muchos analistas desligados de la vorágine alimentada artificialmente por algunas empresas que prácticamente lo obligan a cambiar su tecnología cada 24 meses, como si se tratara de la compra de un tiempo compartido en Bahamas, afirman que la adopción forzada e innecesaria de una nueva tecnología en una empresa realmente feliz y satisfecha con lo que tiene, claramente trae muchos más trastornos, insatisfacciones y problemas que dejarla trabajar con lo que tiene, al menos hasta que el mercado la fuerce a cambiarse por obsolescencia.

Nunca pierda el horizonte que la tecnología trabaja para usted y no usted para las empresas de tecnología ¿me entiende la analogía?

Consejo 2: Antes de comprar infórmese

Hoy estamos viviendo el peor periodo para la industria tecnológica, que se enmarca en los 18 meses anteriores a la salida al mercado de un nuevo sistema operativo. Microsoft ya está trabajando los detalles para el estreno de su nuevo Windows para octubre de 2006. Este sistema operativo promete ser una completa revolución del mercado, principalmente porque es el primero en ser desarrollado de manera nativa para los nuevos sistemas de 64 bits, los que comenzarán a masificarse a partir del primer semestre de 2006 para luego de un año, comenzar a estandarizar sus precios de venta con bajas de un 30% de sus costos. Esto hará que la tecnología que hoy se ve prohibitiva esté al alcance de todos en menos de 24 meses más.

La llegada del nuevo Windows sumado a los sistemas de 64 bits sólo será comparable con el espectacular cambio vivido por la tecnología a principios de la década de los 90, cuando muchos botaron a la basura sus sistemas AT, XT, 286, 386 y 486 por los primeros Pentium basados en Windows 95. El cambio será radical, al igual que la forma que vemos la computación tanto a nivel de usuario como a nivel corporativo. Los servidores tendrán hasta 1000 veces más capacidad y disponibilidad y en el caso de estaciones de trabajo, los sistemas serán tan poderosos que incluso ya se está hablando acerca del problema de almacenamiento que surgirá con el aumento en la cantidad de datos procesados.

Ante esto y si le aseguro (haciendo una burda comparación)  que en dos años usted podrá optar por un vehículo impulsado a hidrógeno, que no contamina, que es más seguro, más veloz, más económico, más moderno y que costará lo mismo que uno actual a gasolina ¿usted se compraría hoy un auto petrolero?

Consejo 3: No tenga miedo a ser cuadrado como un ingeniero

Sea ingeniero, cuadrado, metódico y racional. Vea cuanto es lo máximo que es capaz de invertir y de esa suma destine al menos un 30% en solucionar los problemas tecnológicos más importantes de su empresa. Si su organización no está dispuesta aún a realizar un radical cambio de estructura tecnológica a todo nivel, no vale la pena gastar más dinero en mejoras pequeñas que no lograrán mejorar la eficiencia y los costos de toda una organización. Es mejor identificar cuales son los puntos críticos y las fugas de productividad debido a una mala infraestructura y solucionarlos adecuadamente con parte de su presupuesto. Tampoco es malo realizar una completa auditoría que le permita dictaminar que recursos computacionales buenos están subutilizados y cuales obsoletos hoy no cumplen con las necesidades. Muchas veces es mejor arreglar, estandarizar y estabilizar su base tecnológica actual con el objetivo de igualar la calidad de sus operaciones, en vez de estar en una constante renovación por sectores que sólo servirá a algunos pero no a la totalidad de su organización.

Además, al estandarizar su plataforma tecnológica, le servirá como un punto de apoyo para evaluar realmente cuando es necesario hacer un cambio tecnológico mayor. Así, en vez de involucrar a unos pocos, afectará a toda una cadena organizativa, lo que permitirá impactar de manera más poderosa la forma en como se trabaja en su empresa.

Consejo 4: Evalúe cuales son sus expectativas de rédito y la vida útil de su nueva inversión

Si ha decidido invertir y no gastar en tecnología, hágalo con sus condiciones. No permita que su inversión quede obsoleta al cabo de 24 meses. Es obvio que con los cambios diarios que vive la tecnología, al final de ese tiempo su “Mercedes” computacional posiblemente pase a convertirse en un coqueto Kia POP, pero ambos cumplen en mayor o menor medida con el mismo objetivo. Lo importante es que en 24 meses su “Mercedes” no se convierta en un triciclo de bebé, porque ahí sus problemas comenzarán y los dineros invertidos se habrán esfumado como las promesas de bajar el IVA del 18% al 16%. O sea, la nada misma.

Al momento de comprar, establezca sus expectativas, de a conocer sus necesidades y exija cláusulas que garanticen una constante renovación para evitar la obsolescencia absoluta. Y que le quede claro: obsolescencia es cuando usted no es capaz de hacer lo que su competencia directa si puede con un menor tiempo y a un menor costo y no cuando un iluminado asegura que hay que cambiar porque “alguien” lo decidió así.

Consejo 5: Escuche una segunda opinión

Evite a aquel personaje rastrero y tinterillo que se saborea los bigotes al saber que podrá quedarse con una comisión por hacerle gastar en computadores y tecnología que usted jamás usará o por el contrario, con tecnología que le prometió que sería barata pero que de entrada le queda chica a las necesidades de su empresa. Tampoco crea a la primera que por ser tecnología de marca es la mejor y tenga mucho cuidado con aquellos chascones y barbones que abrazados de una sospechosa aura de “gurú” le dicen que lo mejor que existe en este mundo es Linux (no es lo mejor, es solo una alternativa más). Mejor infórmese adecuadamente, escuche con escepticismo todo lo que le dicen y en conciencia tome su decisión con las cartas sobre la mesa. No se guie por la moda sino por lo que le servirá para mejorar los estándares de disponibilidad de su negocio, su efectividad ante la competencia, el mejoramiento de la cadena de valor y atención a sus clientes y por sobre todo, QUE UTILIDAD PRACTICA PARA AHORRARLE TRABAJO, TIEMPO Y DINERO LE APORTA ESTA TECNOLOGÍA. Si esta no cumple con estas simples premisas, frunza el ceño y vuelva a analizarlo todo, ya que no estamos hablando de pesos más o menos, sino del futuro de su compañía.

Ah, y no deje de aplicar estos conceptos también para el PC de su casa, si es que no tiene una empresa. Ahí también la decisión de cambiarse es tanto o más vital de lo que muchos pensamos.

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